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Las 7 mejores bodegas para visitar en la región Oeste de Portugal

El segundo domingo de noviembre se celebra el día mundial del enoturismo, una iniciativa de la red europea de ciudades del vino para dar a conocer sus actividades y experiencias.

Como ya hemos destacado en varias ocasiones desde este blog, en la región Oeste de Portugal hay una gran cantidad de bodegas interesantes y que vale la pena visitar, en combinación con la excelente gastronomía y la riqueza cultural de la región.

En la zona de Torres Vedras es especialmente recomendable Adega Mae, que tiene varios vinos premiados internacionalmente. Y, a menos de un kilómetro de allí, también es interesante la visita a la Quinta da Almiara, con su moderno diseño exterior.

En la zona de Óbidos y Bombarral, recomendamos la Quinta do Sanguinhal, con sus vinos de excelente relación calidad-precio, y la Quinta do Gradil, una de las bodegas más antiguas de la zona.

Y en la zona de Alenquer, no hay que perderse la magnífica Quinta do Monte D’Oiro ni la Quinta de Pancas, fundada en 1495 y pionera en introducir castas francesas en Portugal.

Esto en lo que hace referencia a vinos. Los amantes del aguardiente tienen también su cita en noviembre con la Quincena gastronómica aguardente DOC Lourinhã, que este año llega a su undécima edición y es ya todo un referente mundial. Y en la zona de Óbidos también destacan las originales experiencias de licoturismo que propone Vila das Rainhas en torno a su famoso licor de guindas.

La mayoría de estas visitas son indoor y, por tanto, perfectas para disfrutar durante los meses de otoño e invierno. Así que aprovechemos estos días y disfrutemos a tope de las variadas experiencias de enoturismo que nos ofrece la región Oeste.

Excursión de un día a Alenquer

Alenquer es una pequeña joya de la región Oeste, que ofrece varias actividades muy interesantes para una excursión de un día.

En la vida económica y cultural del término municipal de Alenquer tiene especial importancia el vino. Nuestra propuesta sería dedicar medio día a conocer la ciudad y medio día a visitar alguna de las bodegas de la zona.

Comenzamos con un paseo por la parte alta de la ciudad, recorriendo las pintorescas callejuelas de la judería y los restos del castillo del siglo XIII. En esa zona se encuentra también el interesante museo dedicado a Damião de Gois y las víctimas de la Inquisición, ubicado sobre las ruinas de la iglesia en la que fue bautizado y sepultado Damião de Gois, una figura clave en la modernización de la cultura medieval portuguesa. El museo incluye varios documentos e instalaciones interactivas para conocer su vida y obra y apreciar su importancia como humanista, artista y consejero real. Si el día de la visita no hay mucha gente, vale la pena quedarse a charlar un rato con el curador del museo, un historiador que hizo su tesis doctoral sobre el propio Damião, y ofrece detalles únicos sobre su vida y su época, todo un ejemplo de la riqueza cultural que ofrecía la convivencia de las culturas cristiana, judía y mozárabe, algo que aún hoy, en pleno siglo XXI, cuesta tanto volver a encontrar.

A menos de 100 metros de allí está también el Museo del Vino, en el que hay una representación de las más de cuarenta bodegas que se encuentran en la zona de Alenquer, un wine bar para catas y una zona cultural con explicaciones e instrumentos para conocer todo lo que rodea a la producción vinícola. Si no se ha hecho antes, desde el propio museo se puede organizar la visita de la tarde a alguna de las bodegas.

Para comer, uno de los sitios más aconsejables es el restaurante Casta 85, con una agradable terraza dando al río Alenquer.

Entre las bodegas para visitar destacan la Quinta do Carneiro y la Quinta do Monte D’Oiro, ambas con tradición y prestigio y un trato amable y acogedor.

Y para más información sobre Alenquer se puede consultar la web de  viveralenquer.pt aunque nuestra recomendación es aprovechar que la ciudad no es muy grande, perderse entre sus callejas y descubrir por uno mismo los muchos rincones secretos de esta pequeña joya.