La palabra mala suele tener connotaciones negativas en la mayoría de las lenguas románicas pues procede de la palabra latina malus, opuesta de lo bueno, bonus.
Curiosamente, toda esa negatividad que implica en las lenguas y cultura latinas desaparece por completo en la cultura oriental, en que la palabra mala se utiliza para designar a un objeto similar a un collar, que se usa de forma habitual en la meditación budista. Incluso hay quien lo considera un elemento de sorprendente unanimidad global, pues está presente también en la cultura cristiana a través del rosario y en la islámica a través del dhikr.
Procedente de otra línea de origen diferente pero quizás no tan distante en el resultado final, como ahora veremos, tenemos en portugués la palabra mala, que deriva del francés malle y enlaza con el inglés mail, como objeto con el que se transportaba el correo. De ahí fue derivando al uso actual en portugués, en que se utiliza de forma común para el bolso, el accesorio en el que se suelen llevar objetos de uso cotidiano.
El motivo por el que pensamos que quizás el resultado final acaba llegando a una solución no tan distante es porque hay un par de compañías que llaman la atención por combinar de forma fantástica los elementos local y global, la tradición y la modernidad.
La primera es Toino Abel, una pequeña compañía de origen artesanal, que fabrica bolsos trabajando con juncos, combinando formas tradicionales con colores y diseños modernos, y consiguiendo con sus originales creaciones una presencia global a través de su venta por internet y de varias tiendas físicas que ofrecen también sus productos por toda Europa.

Herederos de una tradición centenaria, tienen su base en la pequeña aldea de Castanheira, cerca de Alcobaça, donde son toda una institución y un ejemplo de cómo una práctica tradicional puede modernizarse y adquirir dimensión internacional.
La segunda, es NO/AN, una pequeña aldea global en sí misma pues es una compañía belga, con diseñadora finlandesa, empleados de varias nacionalidades, y fabricación en Portugal, en Benedita, en la zona entre Rio Maior y Alcobaça.

Sus diseños de alta calidad se dirigen a un escalón más sofisticado de la moda, con precios en muchas ocasiones por encima de los 1.000 euros, y un público cosmopolita que aprecia su originalidad y calidad. Su apuesta diferenciadora empieza con una declaración de intenciones desde su slogan “slow brand fashion bag”, que pretende alejarse del consumo rápido para buscar productos más atemporales.
Así que nuestra propuesta de hoy es un claro win-win. Si queremos alejarnos del negativismo que comporta la palabra mala, a partir de ahora tenemos dos opciones mucho más interesantes: podemos decantarnos o por el apasionante concepto del diseño internacional de compañías como Toino Abel o No An, o por el camino de la espiritualidad, la paz y la presencia plena a los que conducen las cuentas para la meditación. Seguro que hay más opciones así que, como siempre, es bienvenida cualquier idea adicional. Y si alguien quiere conocer más sobre este tema o incluso comprarse un kit básico de meditación, tiene la página de Mala Prayer donde se pueden ver distintos modelos de malas y también ideas inspiradoras para aprender más sobre estos temas y ayudar a mejorar nuestra conexión con el mundo que nos rodea, con independencia de la religión que se profese.