Nave Lagoa

Go West

Dicen los ingleses que la curiosidad mató al gato.

El origen de la expresión se remonta varios siglos, incluso Shakespeare usó ya una fórmula similar en una obra, y se ha seguido usando hasta nuestros días.

Lo que ya no es tan conocida es una segunda parte, que se empezó a utilizar a principios del siglo XX en Estados Unidos, y que viene a decir que la satisfacción lo trajo de vuelta.

Con ello se pretende expresar que, si bien un exceso de curiosidad puede ser peligroso o contraproducente, el hecho de encontrar respuestas satisfactorias puede compensar el riesgo o el esfuerzo.

En Nave Lagoa somos de los que siempre queremos buscar la satisfacción a través de las respuestas y vamos a intentar aprovechar esta página para compartir descubrimientos, crear una pequeña comunidad en la que nos ayudemos entre todos con pistas para moverse por los caminos físicos o culturales, por las normas escritas y no escritas de la región Oeste de Portugal, por las experiencias menos conocidas de Nazaré, Caldas da Rainha, Peniche, Óbidos o Torres Vedras, por las playas más recomendables y también por planes para los que no les guste tanto la arena.

 

Compartiremos experiencias en torno a múltiples temas, desde lo que es un RNH (que no es un nuevo factor sanguíneo), a por qué en esta zona quien busca reencontrarse a sí mismo a veces lo consigue antes confiando en un surfguru que en las ayudas más tradicionales.

 

Para empezar, hoy explicamos las diferencias entre ecovías, ciclovías y ecopistas, que se parecen pero no son lo mismo. Lo vamos a hacer con tres ejemplos locales:

 

Ecovía Várzea da Rainha: Una ecovía se puede recorrer a pie o en bicicleta y une habitualmente áreas de interés ambiental. En la información de la Cámara Municipal de Óbidos se puede ver bien descrita y detallada la que más nos gusta en la zona, que va desde la estación de tren de Óbidos hasta la playa de Bom Sucesso en la lagoa. Son 15 kms de camino de tierra (y apenas 500 m. de carretera) que van pasando por campos de frutales y bordeando el sur de la lagoa. Lo mejor, las vistas del castillo de Óbidos desde el camino, al atardecer. Lo peor, que en fines de semana de buen tiempo puede haber demasiado ruido humano rompiendo la tranquilidad de la lagoa.

 

 

Ciclovía São Pedro de Moel: Una ciclovía es un espacio destinado a la circulación de bicicletas. En la provincia de Leiria se encuentra uno de los mejores ejemplares que un cicloturista puede encontrar en el mundo: la ciclovia Estrada Atlántica. Desde Nazaré hacia el Norte hay más de 100 kms de carril asfaltado, paralelo pero separado físicamente de la carretera, y con un recorrido espectacular, entre bosques, dunas y pequeños pueblos marineros. La sección que más nos gusta discurre entre el faro de São Pedro de Moel y Praia da Vieira. Son 14 kms de gran belleza y muy recomendables pero vale la pena explorar también todo el resto de los tramos de la Estrada Atlántica y su tranquila belleza.

 

Ecopista do Vouga: Y finalmente, la palabra que da título a esta entrada, y que es claramente la más evocadora de las tres porque inevitablemente lleva a pensar en ideas y pistas para disfrutar al máximo de la Naturaleza, de la Naturaleza con mayúsculas. Una ecopista es normalmente un antiguo recorrido ferroviario reconvertido a vía pedestre o ciclista. Es lo que en España y otros países de Europa llaman Vías Verdes (Greenways) pero que en Portugal llaman Ecopistas porque la denominación de Via Verde se usaba ya para los dispositivos y pasos automáticos en las autopistas de peaje. Las Ecopistas suelen ser vías de gran belleza paisajística, en parajes poco transitados, de ahí normalmente que la vía férrea quedase fuera de uso. En Portugal hay varias, sobre todo por el Norte, pero a nosotros nos gusta especialmente la del Vouga, que circula paralela al río entre Viseu y las proximidades de Aveiro.

 

¿Conoces otras rutas por la zona que también valgan la pena? Comparte tus experiencias.

Destination wedding: let’s marry in Óbidos

Es un clásico de internet el recorrido histórico por los trajes de baño y cómo han ido reduciendo progresivamente su tamaño, desde los recatados trajes de cuerpo entero de principios del siglo XX, al bañador de una pieza, la llegada del bikini en los años 60, y un cierto revival del bañador que se observa de tanto en tanto.

Con las bodas también se ha producido últimamente una notable evolución. Hace unos años lo más habitual era una boda multitudinaria, en una iglesia o un entorno formal de la zona de residencia de los novios. A partir también de los años 60, algunos jóvenes empezaron a ver ese tipo de bodas como excesivamente convencionales y optaron por no casarse. Pero eso les generaba algunas complicaciones legales y desde las Administraciones Públicas se empezaron a crear registros de uniones civiles o de parejas de hecho, en los que se podían inscribir y adquirir derechos similares al matrimonio aquellos que no querían casarse formalmente. Hoy en día en la mayoría de países europeos conviven ambos sistemas, pero se observa una clara tendencia descendente en la inscripción en esos registros paralelos, quizás porque la verdadera diferencia está entre formalizar o no y no tanto en hacerlo en un registro u otro. O quizás porque en los últimos años han surgido nuevas y variadas formas de celebrar los matrimonios, en sitios más originales, en la playa, en el bosque, en entornos singulares, que han vuelto a hacer más atractivo el concepto de casarse.

Una de esas fórmulas nuevas es el llamado destination wedding. Consiste en celebrar la boda lejos del lugar de residencia de los novios y convertir la boda en toda una experiencia cultural, original y diferente. Supone a menudo un reto logístico pero también una oportunidad de compartir más intensamente con los amigos y familiares la preparación, la celebración y hasta el propio viaje.

Este tipo de bodas suelen ser algo más reducidas en número de asistentes porque a veces las distancias complican un poco la asistencia de la típica tía Agatha. Ese número más reducido genera también a veces momentos más intensos, una experiencia grupal, más compartida, en la que todos acabamos siendo más participantes que invitados.

Óbidos es un destino recurrente para ese tipo de bodas, sobre todo en primavera y otoño, que es seguramente cuando el encanto de sus murallas y calles medievales combina mejor con el romanticismo que impregna cada rincón de la villa, como se ve por ejemplo en esta imagen del gran equipo de fotógrafos especialistas en bodas Aguiam.

Pero en la línea práctica que caracteriza al equipo de Nave Lagoa, es importante avisar a cualquiera que se plantee una destination wedding en Portugal que aquí no hay bodas express como en Las Vegas y que hay que iniciar los trámites varios meses antes para asegurar que en el último momento no nos falta una traducción o el apostillado de un documento esencial.

Abrimos el foro por si alguien quiere compartir su experiencia positiva o negativa en torno a este tema tan apasionante (nunca mejor dicho).